Absolución de un acusado por el 'Madrid Arena' por aplicación retroactiva del nuevo régimen del homicidio imprudente

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Absolución de un acusado por el 'Madrid Arena' por aplicación retroactiva del nuevo régimen del homicidio imprudente

La sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid nº 488/2016, de 21 de septiembre de 2016, del caso 'Madrid Arena', en el que se declara la responsabilidad penal del empresario que organizó la tristemente recordada fiesta de Halloween de 2012, ha dejado titulares como "cuatro años de prisión por cinco homicidios por imprudencia y 14 delitos de lesiones, también por imprudencia grave", que impactan al lector por la desproporción evidente entre el resultado lesivo generado y el castigo impuesto a quien las causó con su actuación gravemente negligente.

De una lectura detallada de la sentencia, y además de la absolución del equipo médico, hay que destacar la aplicación retroactiva del nuevo régimen de homicidio imprudente introducido en el año 2015 en el Código Penal a tres de los acusados, todos ellos responsables de seguridad, encargados de controlar los portones y las salidas de emergencia. De esta aplicación de la ley penal más favorable, resulta la absolución del jefe de seguridad y la menor pena de dos de los encausados, que han sido condenados por "imprudencia menos grave".

El propio tribunal señala que, a la fecha de dictarse esta sentencia, ya se encuentra vigente lamodificación introducida en el CP por LO 1/2015, que entró en vigor el 1 de julio de 2015, y que afecta, entre otras cuestiones, a la regulación de los delitos cometidos por imprudencia, despenalizando las conductas constitutivas de imprudencia leve e introduciendo la diferenciación de la imprudencia delictiva entre grave y menos grave, que la Sala aplica en estos tres casos como "ley penal más favorable"

De imprudencia "grave" a imprudencia "menos grave"

La Audiencia aplica la actual graduación de la imprudencia constitutiva de delito en el CP, regulación que estima más beneficiosa, evidentemente, para dos de los acusados, ya que sanciona su conducta con pena de multa, en lugar de prisión. Además supone la supresión de la imposición de las penas accesorias del art. 56 del CP (suspensión de empleo o inhabilitación), porque dada la extensión de la pena de multa, de tres a dieciocho meses, es considerado como delito leve.

Lo interesante es que, al aplicar el nuevo artículo 142. 2 del Código Penal, la Sala parte de una interpretación no restrictiva de la nueva categoría de "imprudencia menos grave",según la cual no se limitaría a las conductas que antes eran consideradas como leves ("que el legislador ha querido expresamente despenalizar), sino que también incluye "supuestos que antes se englobaban en la imprudencia grave" pero que, "por la menor importancia y relevancia del deber de cuidado infringido, de conformidad con los requisitos objetivos y subjetivos exigidos por la Jurisprudencia para ello, pueden ser considerados como menos graves".

La Sala considera, tal y como argumenta, que esto es lo que sucede en el presente caso con la conducta de dos de los responsables de la empresa de seguridad acusados, de los que consideran que "omitieron gravemente las acciones, que, dentro de sus competencias y obligaciones como responsables del servicio de seguridad del acto les eran exigibles", por lo que sus conductas serían constitutivas de imprudencia grave conforme a la redacción que el CP tenía en el momento en que se produjeron los hechos. Sin embargo, en un supuesto de concurrencia de imprudencias como en el del 'Madrid Arena', consideran que poco pudieron influir en el resultado final, y en aplicación de la actual graduación de la imprudencia constitutiva de delito en el CP, estiman que su responsabilidad debe ser calificada, en beneficio de ambos acusados, como imprudencia menos grave. Por coherencia con su argumentación tampoco les condena por delito de lesiones.

Absolución por la despenalización del homicio por imprudencia leve

Además, la Sala en su sentencia absuelve al jefe de seguridad de la empresa encargada de la seguridad del acto, consecuencia de la aplicación retroactiva del nuevo Código Penal, puescometió "infracciones constitutivas de falta, que en la actualidad están despenalizadas, por lo que es absuelto". No obstante, pese a haber sido absuelto de los cargos de los que se le acusaba, deberá hacer frente solidariamente a las indemnizaciones fijadas a favor de los familiares de las víctimas.

El responsable de la misma empresa de seguridad, pese a ser un técnico experimentado y conocedor de la normativa relativa al aforo de los espectáculos y las medidas que se pueden adoptar para impedir el sobreaforo, conforme señala la sentencia, llevó a cabo una "conducta absolutamente omisiva" sin que "no sólo no realizara ningún tipo de actuación por sí mismo sino que tampoco comunicara con su compañero".

Pese a ello, considera la Audiencia que su conducta irresponsable es de carácter leve,dado que su responsabilidad no se deriva de su obligación de actuación en este evento en concreto sino de su condición de responsable de Seguridad en Madridec. Se parte del hecho de que no tenía obligación de estar en el evento, en el que no ejercía función alguna, ni dio ningún tipo de orden ni instrucción.

En consecuencia, señala la Audiencia, su conducta durante el desarrollo de los hechos "sería, en el momento en que se produjeron, constitutiva de faltas de homicidio y lesiones por imprudencia leve, previstas y penadas en el art. 621.2 y 3 del C.P., actualmente despenalizadas".

¿En qué ha cambiado el homicidio imprudente?

La responsabilidad por la muerte de las cinco jóvenes en el 'Madrid Arena' se castiga conforme a la figura del homicidio imprudente, regulada actualmente en el artículo 142 del Código Penal. Esta figura, que ha sufrido históricamente distintas revisiones, fue modificada por última vez por la Ley Orgánica 1/2015, cuya entrada en vigor es posterior a los hechos acaecidos en la macro sala de fiestas.

La sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid, considera acreditado que la muerte de las cinco jóvenes se produjo por el sobreaforo del local, un resultado fatídico que fue provocado principalmente por la conducta "gravemente imprudente" del organizador, calificada por el tribunal como "impropia de un empresario experimentado en este tipo de negocios”. La pena impuesta, cuatro años de cárcel en este caso, es resultado de la aplicación del concurso de delitos, según el cual si de una misma conducta se producen varios resultados tipificados individualmente, existirá un supuesto de concurso ideal previsto en el art. 77 del CP, aplicándose, en su mitad superior, la pena prevista para la infracción más grave.