Una herramienta contra la corrupción en las organizaciones

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Una herramienta contra la corrupción en las organizaciones

En España, tramas como la Gürtel, que ahora se empieza a juzgar en la Audiencia Nacional, ponen de manifiesto el uso generalizado del soborno como medio para facilitar la contratación con distintas Administraciones públicas y hacen del cohecho uno de los principales delitos de la causa. Sin embargo, el soborno es una práctica generalizada que no conoce fronteras. Según un reciente informe del Fondo Monetario Internacional, cada año se pagan entre 1,3 y 1,75 billones de euros en sobornos en el mundo, una cantidad que representa el 2% del PIB mundial.

Para ayudar a prevenir esta forma de corrupción, la Organización Internacional de Normalización (ISO)acaba de publicar la primera norma mundial resultado del consenso entre un elevado número de países en este ámbito. La norma ISO 37001 Sistemas de gestión antisoborno. Requisitos con orientación sobre su uso comenzó a elaborarse en 2014 y en su desarrollo han participado expertos de 37 países y ha contado con el seguimiento de otros 22 países en calidad de observadores. Expertos españoles, a través de Aenor (Asociación Española de Normalización y Certificación), la entidad de normalización española, han tenido una activa participación en representación de España.

“La norma ISO 37001 ayudará a organizaciones, de todos los tamaños y sectores de actividad a desarrollar un sistema de gestión antisoborno, dando respuesta a una demanda creciente para tomar acciones efectivas en este campo. El sistema permitirá prevenir, detectar y gestionar adecuadamente conductas delictivas de soborno cumpliendo con la legislación y con otros compromisos adquiridos de forma voluntaria”, señala Javier García, director de normalización de Aenor.

Procedimientos de prevención

La ISO 37001 indica las prestaciones cuya oferta, suministro o aceptación constituyen un delito de soborno o podrían constituirlo y pide a las organizaciones que establezcan procedimientos para prevenirlas. Entre estas se encuentran regalos, entretenimiento y hospitalidad; donaciones políticas o de caridad; viajes públicos oficiales; gastos de promoción; patrocinio; formación; ingresos como miembros a clubes y favores personales.

“Este estándar establece el desarrollo de una serie de medidas que permitirán demostrar a los distintos grupos de interés que la empresa ha implantado buenas prácticas y controles internacionalmente reconocidos, de forma proporcional y razonable”, destaca García. “Además, en el caso de una investigación criminal, proporciona evidencias de que la organización ha adoptado medidas razonables para prevenir o evitar el soborno para, entre otras cosas, distinguir claramente malas prácticas individuales de comportamientos corporativos”, puntualiza.

Entre otros requisitos, la ISO 37001 establece: una política antisoborno y sus procedimientos; el liderazgo de la alta dirección, así como su compromiso y responsabilidad; la designación de una persona que vele por el cumplimiento del modelo de compliance establecido; formación del personal; evaluación del riesgo de soborno y la realización de procesos de debida diligencia para proyectos y socios del negocio; controles financieros, comerciales, contractuales y de adquisiciones; procedimientos de información e investigación; acciones correctivas y mejora continua.

La norma será certificable por tercera parte independiente, un modo de asegurar que se aplica eficazmente. La ISO 37001, de carácter voluntario, está dirigida a organizaciones de todos los tamaños y sectores de actividad, tanto públicas como privadas. Publicada de momento en su versión en inglés, la norma tendrá una versión oficial ISO en español, consensuada por los países de habla hispana, que será incorporada al catálogo de Aenor a finales de 2016 o principios de 2017 como UNE-ISO 37001.

 

FUENTE: Cinco Días.